Por qué Fernando Simón y otros comunican mejor que tú, aunque no te guste

Vamos a poner el ejemplo de Fernando Simón, pero seguro que se te ocurren otras personas que te gustan (o no) y que están hasta en la sopa. Sin ir más lejos, presentadores o comentaristas que aparecen repetidamente durante la semana en televisión. Puede que te gusten, puede que no. El caso es que ahí están.

¿Por qué? Obviando otras razones, es porque comunican bien las ideas a su público. Les prestan atención. Otra cosa es que esas ideas no gusten, no sean ciertas o que tú no seas su público. Pero aún así, seguro que sus ideas sí te llegan.

Aviso que esto no es un ataque personal, ni vamos a meternos en barros políticos ni de opiniones personales.

Es un análisis sencillo poniendo un ejemplo. Con él, espero que te fijes a partir de ahora en otros rostros de los medios de comunicación u otros (Youtube etc) y veas más allá de lo obvio. Todo eso para entender por qué hay opiniones o personajes a los que se les da más bombo que a otros. Incluso aunque te parezca que debería ser todo lo contrario. O si eres super fan… ¿sabes exactamente por qué?.

LA ATENCIÓN EN LA COMUNICACIÓN

Lo primero que se necesita es la atención. La oportunidad para comunicar de forma que se te garantice una máxima atención.

Fernando Simón fue un rostro constante durante el confinamiento, un momento de preocupación para todos en que era él quien trasladaba datos importantes que influían en nuestras vidas. Imposible que no tuviera atención en aquellos tiempos.

La atención que él tenía no fue buscada, se ha cansado de decirlo. Por eso te hablo de una persona que tiene una atención no buscada, y que posiblemente nada de lo que hacía ha sido por lo que otros sí lo hacen: por buscar fama, recocimiento… Por supuesto yo no estoy en la cabeza de nadie, juzgo por las circunstancias y sus palabras.

Fernando Simón tuvo una atención que muchos querrían. Ésa es la primera oportunidad para captar atención.

Hoy en día conoces ejemplos de Tweets que ponen en el disparadero, incluso sin haberlo pretendido. Lo gracioso es que cuando se pretende, normalmente no sale bien. El caso es que escribir un Tweet, por ejemplo, o que te pongan en directo en todas las cadenas puede darte atención, pero eso no es suficiente para hacerte una estrella de rock.

EL IMPACTO EN LA COMUNICACIÓN

Una vez tienes la atención… Puedes crear impacto y que esa atención no tengas que llamarla constantemente, sino que venga a ti esperando algo por tu parte.

Crear impacto a veces es buscado, a veces no.

Aunque hemos partido de la base de que la atención que acaparó el señor Simón en un primer momento no fue buscada, el impacto que creó fue enorme. Seguramente le habría gustado que ese impacto se hubiera circunscrito a las cifras que daba y los datos que quería trasladar, pero no fue así.

  • En primer lugar porque cuando estamos en público, el escrutinio personal es casi imposible de evitar: juzgamos sin parar, consciente o inconscientemente, a quien tiene nuestra atención. Para bien o para mal.

Maxime cuando lo que esta persona trasladaba eran datos de sumo interés provenientes de una institución tan señalada. Era el mensajero.

Y, por desgracia para este mensajero, también dio mensajes equivocados como el sabido ” España no va a tener, como mucho, dos o tres casos diagnosticados” que, por supuesto, se entendió como una opinión que podría haber cambiado nuestras vidas muy poco después. Un error de cálculo, una mentira, una forma de hablar o lo que sea, que por mucho que se explique o muchas cosas buenas que haga le va a perseguir constantemente por el impacto causado. Esa frase es el ejemplo de la facilidad de explicación que tiene y la que le sacó de la zona gris, aunque luego lo veremos.

A veces, cuando analizo ciertos personajes públicos, intento pensar en si están en la zona blanca, la zona gris o la zona negra. No es un análisis muy sistematizado, sino que intento medir la percepción general de esa persona o marca entre el público.

La zona blanca es para personas y marcas con una apariencia seria, “blanca”, que crea polémicas “blanditas”. La zona negra es todo lo contrario, se percibe como una persona o marca altamente polarizada o polarizadora, con opiniones fuertes, amiga de cierta confrontación. En la zona gris caen personas y marcas que han tenido atención, pero no suscitan ya mayor interés general. Que raramente buscan crear polémica o meterse en ella. O incluso marcas y personas que aún no han actuado lo suficiente para meterlas en las otras dos categorías. Ninguna de estas zonas es mala, vaya por delante, y en marketing suele depender de la estrategia de comunicación que se lleve y que puede cambiar en el tiempo. Aunque, por supuesto, la percepción que la gente tiene de nosotros o de una marca no sólo depende de lo que la estrategia quiera, sino de habladurías, propias experiencias del consumidor, errores etc. Eso sí, estar en la zona gris suele indicar que, si acaso, sólo te presta atención tu público.

En marketing estar en la zona gris puede ser peligroso, pero para un funcionario centro de atención no deseada es quizá la mejor de las zonas. Esa frase polarizó enormemente la opinión pública y lo sacó de la zona gris. Para unos está en la zona blanca, para otros pocos en la zona gris y para otros en la negra.

Si te preguntas por qué para muchos sigue en la zona blanca, lo veremos más adelante.

  • Además de este escrutinio personal inevitable en público, hay que convenir una cosa: Fernando Simón da la impresión de ser una persona singular. Curiosa. En su aspecto y en su comportamiento. Eso no sólo ha captado atención, sino que algunas de las cosas que exhibe (su ropa, sus cejas), dice o hace (atragantarse con una almendra en público) ha tenido impacto para bien y para mal.

Y no, seguramente muchas de esas cosas no eran premeditadas ni estratégicas. Son una forma de ser. Concreta y llamativa. Diferenciadora.

J Warx - Fernando Simón Almendra

A veces las marcas buscan gente en su publicidad que se parezcan a sus clientes objetivos para trasladarles la idea de que su producto es para ellos. Gente del montón. Otras veces busca modelos de cómo la gente quiere llegar a ser cuando usa sus productos.

Quiero pensar que se puso a Fernando Simón como portavoz de datos por su jerarquía y su trayectoria profesional. El caso es que por diferentes razones, no se le ha percibido como un funcionario más: limitándose acumplir su labor con cierto perfil bajo.

 

LA VIRALIDAD EN LA COMUNICACIÓN

Una de las características que más han llamado la atención, es la facilidad que tiene Fernando Simón en explicarse, a veces incluso sin palabras. La viralidad de su imagen la propició, como hemos dicho, la exposición mediática del principio. Pero también esa parte singular de su apariencia o de expresarse.

La viralidad es deseable en comunicación pero, al igual que la atención, es un arma de doble filo.

 

SIN EMBARGO…

Todo esto que te he explicado no es la razón de que comunique bien.

Es la parte que le ha dado la “oportunidad” de comunicarse de manera que mucha gente le ponga atención. En este caso, aunque ninguna de las dos partes quisieran tener esta “comunicación”.

Sin esta parte, sin la atención, es difícil una comunicación efectiva, por muchas habilidades que tengamos.

Tener la oportunidad, y comunicar creando impacto -con la opción de que ésta se viralice- es la receta para empezar. Pero después, la meta es que la atención venga sola, a ser posible, sin que tengamos que estar constantemente buscándola.

Aquí es donde nuestras mejores habilidades deben entrar en juego. Algunas, como siempre, serán cuestión de entrenar, pero otras no. Aunque veremos algunas cualidades que han hecho que Fernando Simón sea un gran comunicador, debo recordarte que no habla como las marcas, para un público objetivo -sólo para gente de un partido político, o de un género concreto por ejemplo-. Tampoco, que sepamos, tiene formación en comunicación como lo tendría un miembro de un partido político de carrera particularmente expuesto.

Igualmente, sería ingenuo descartar que tuviera directivas sobre cómo expresar ciertas ideas o cómo evitar otras, lógicamente, porque hablar de salud a una sociedad completa es un tema muy serio. Una mala comunicación (que puede incluir una comunicación cruda de la realidad) puede derivar en consecuencias muy complejas.

Y quiero recalcar que no entramos en lodazales políticos, ni en blanquear ni ennegrecer a nadie. Sólo señalar algunos puntos fuertes de comunicación de alguien. Y, por supuesto, estos se pueden volver en su contra.

Aquí te expongo algunas habilidades y circunstancias internas o externas que creo que han ayudado a que Fernando Simón mantenga la atención cuando comunica, que siga interesando, para bien o para mal.

    • El Storytelling. Poco malo ha trascendido de la vida de Fernando Simón. Conocemos -a grandes rasgos- sus trabajos en África, con el ébola, algunas cosas de su vida personal. Todo lo que ha tenido mayor eco apunta a una vida sencilla pero de cierta aventura, de alguien que viene de buena familia, que ha hecho trabajos que dan apariencia de ser “caritativos” y que ostenta un puesto relevante en una relevante institución. Añade a esto el capítulo en que le informan de que se venden camisetas con su imagen y dice que no le importa mientras se done parte a ONGs, por ejemplo, y es un rival difícil de batir a base de tweets.
    • La confianza. La ostentaba, anque se ha puesto en entredicho por varias razones. Entre otras, la famosa frase que he reproducido arriba y el choque tremendo con la realidad de la enfermedad. Te parecerá curioso, pero hay gente que mantiene esa confianza porque le es difícil cambiar la primera buena impresión que tuvieron de alguien.
    • La credibilidad. Parecida a la anterior… pero con matices. Por ejemplo, es innegable que sabe de lo que habla. Pensarás que no siempre acierta. Lo sé. Ninguno lo hacemos, y eso para muchos no le resta credibilidad. Le aporta humanidad. También le aporta credibilidad el hecho de haber sido un cargo propuesto por el partido político antagónico al actual. Y, a pesar de eso, ahí sigue. La gente a la que le da credibilidad esto se pregunta “será por algo, ¿no?”. Siempre aporta datos, sabe decir “no lo sé” o “lo miraré” (y normalmente lo mira). Su voz, postura y gestualidad le acompañan en dar esta impresión.
    • La apariencia. Mucho se ha hablado de su apariencia, para mal y para hacer gracias. El caso es que deja cierta apariencia de “genio loco”, incluso despistado que caló desde el principio. También la seriedad, por la postura siempre de pie, con la bandera detrás etc. Y por supuesto por la dureza en el momento de dar los datos, que al final son los cortes que aparecían constantemente en los medios de comunicación.

  • La habilidad de comunicar. En la hablada, pura y dura. Sabe expresarse para ser entendido, siempre que no se meta en excesivo rollo técnico. No sólo en el momento de comunicar datos, también lo hemos visto en entrevistas y programas. Sus discursos suelen ser largos en palabras, pero concisos en el contenido.

Otras cosas han influído en reforzar la viralidad de su nombre y acciones o palabras.

  • La incoherencia. De actos y palabras, sean incoherentes o no, que han sido así percibidos. Y han dado que hablar. No poco.
  • “Difama, que algo queda”. Este mantra es especialmente recurrido en Twitter. Con razón o sin razón, los “haters” o quienes ya no ven fiable a Fernando Simón lo han hecho más conocido que sus propios actos o palabras a base de desacreditarle.
  • La habilidad de comunicar. Esa misma que he puesto antes como positiva, es también altamente negativa. La gente que hablamos un montón, metemos la pata en más ocasiones. Unas veces por intentar abreviar nos dejamos detalles, o por formas de expresión o de hablar… A veces sólo por dar más explicaciones de las necesarias.
  • La repetición. Verlo y oirlo hablar o cómo se le nombra constantemente hace mella. Habrá que preguntarse si algunas apariciones que se podría haberse  ahorrado han sido fruto de alguna estrategia de marketing o una decisión personal para intentar enmendar errores o matizar palabras o actos. En cualquier caso, ahí sigue. Y con mayor o menor credibilidad, sus opiniones siguen siendo titulares.

 

Sin entrar, como he recalcado, en asuntos políticos u opiniones. Después de leer los pros y los contras de las “habilidades comunicativas”, ¿crees que puedes mejorar alguna de las tuyas, o reconocer las que a veces se pueden volver en tu contra?¿Puedes buscar la oportunidad de captar más atención?.

Si necesitas ayuda, sílvanos 😉

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